Tercer día de expedición (parte segunda)

Hemos tomado en la pista de Tarfaya, Cabo Yubi, antigua Villa Bens

Este enclave fue una de las bases de La Compañía General Aeropostal, fundada en 1927 cuando el industrial Latecoère, y entre cuyos jefes de escala, allá por 1927 y durante 18  meses, se encontró el afamado escritor y piloto Antoine de Saint-Exupéry. Entre sus tareas estuvo negociar con las tribus insumisas la liberación de pilotos caídos en el empeño de transportar el correo entre Tolouse y St Luis de Senegal.

Todo bajo el amparo de la guarnición española.

Hoy en día, inmersos en el siglo de las comunicaciones, es difícil hacerse una idea de la revolución que supuso en aquella época, la aviación para el correo. En cuanto a reducción en el tiempo y seguridad de recibirse que suponía. Por no mencionar, el sacrificio que hicieron aquellos jóvenes pilotos, llenos de ambición, y deseosos de una vida intensa de emociones.

Una vez hemos almorzado, nos dirigimos a visitar un modesto museo y curioso museo. Un museo creado por la asociación Mémoire d'Aéropostale (memoria del Aeropostal), y en que se pueden contemplar fotos y carteles, recuerdos de aquella época.

Llega la hora de partir, el Aaiun, antigua capital de la provincia española del Sahara, nos espera.

La ruta no reviste complicaciones. Despegar dirección al mar y seguir línea de costa hasta encontrar la desembocadura del rio que nos conducirá a ella.

En el camino curioseamos el pecio del Assalama, de la Naviera Armas, que hacía la ruta entre Tarfaya y  Puerto del Rosario, en la vecina isla de Fuerteventura. Línea que se suspendió tras su encalle en 2008.

Finalmente dejamos el buque a nuestras 12, para continuar viaje hasta alcanzar la pista del aeropuerto del Aaiun. El desierto empieza manifestar su inmensidad.

Tras cumplir los tramites y repostar las aeronaves para el vuelo del siguiente día, tomamos un taxi para dirigirnos al hotel Parador, antiguo Parador Nacional, inaugurado por Fraga Iribarne, y de lo no quedan muchos recuerdos, salvo que uno deje volar la imaginación.

Javier Bozzino

Real Aeroclub de Sevilla